En el foro, una compañera de curso pregunta sobre este tipo de dictados. ¡Qué curioso! Yo tenía la misma duda que tú, compañera, pero por no estar dándole más de que hablar a google lo dejé para otro momento. Y ahora usted lo resuelve, Pilar, y, al leerlo, me doy cuenta de que esa era una actividad que me hacía mucho una profesora de inglés excelente, joven, dura, exigente y seria que tuve hace dos años en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. A mí me encantaba la actividad, porque soy de temperamento inquieto y activo (aunque no sé si diría que mi tipo de aprendizaje es el cinestésico), y me volvía loca correr por la clase (era demasiado pequeña, y nos estorbábamos, eso sí) para memorizar lo escrito y contárselo a mi compañero/a. Tenías que tener mucho cuidado porque la transcripción debía ser exacta, con lo que, sin darte cuenta, estabas grabando en la cabeza de manera divertida y "movida" la forma de la palabra, que solía ser compleja (supongo que habrá niveles de dificultad, como en cualquier actividad).
Lo que no veo tan claro es que sea fantástica para todos, como usted dice, Pilar, porque recuerdo que había gente que se agobiaba mucho de estar entre tanto barullo y jaleo.
Realmente, la recomiendo mucho como alumna, aunque sin las explicaciones de la pedagogía que hay detrás me habría quedado con sólo la mitad.
Un abrazo dominguero.
La profesora del curso, Pilar Melero Abadía, me contesta:
| "Espe,
si tenemos muchos alumnos es complicado y, como tú dices, puede
resultar agobiante para todos, independientemente del estilo de
aprendizaje que tengan los alumnos. Lo ideal es hacer un dictado de
movimiento con 8-10 alumnos. Un abrazo, Pilar" |
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