Se nos propone en el curso como
lectura obligatoria, para posteriormente comentarla con los compañeros en el
foro pertinente, esta interesantísima reflexión de Álvaro García Santa Cecilia
comprendida en el Anuario 2002 del "Español en el mundo", editado por
el Instituto Cervantes.
En ella el autor hace un
recorrido de lo acontecido en la enseñanza de las lenguas extranjeras desde la
publicación por el Consejo de Europa, en 1975, del Threshold Level, hasta el Marco de referencia, treinta
años después, que podemos esquematizar de la siguiente manera:
1) en Estados
Unidos, fundamentalmente, la enseñanza se fundamentaba, en la década de los
cincuenta, en el denominado método audio-oral o método
audio-lingüístico. En cuanto a las circunstancias socioeducativas del
momento, la impronta del conductismo o behaviorismo era
determinante en la teoría y en la práctica de la enseñanza de lenguas.
2) Chomsky, a
principio de los sesenta, introduce el concepto de competencia, entendida
como el conocimiento inconsciente de un hablante-oyente ideal en una comunidad
hablante completamente homogénea, en oposición al concepto de actuación o
uso de la lengua en situaciones concretas.
3) reacción de
D. Hymes al planteamiento chomskyano, con la formulación del concepto de competencia
comunicativa, que sienta una de las bases decisivas para el futuro de
las investigaciones en el campo de la enseñanza de lenguas. Si la lengua había
de ser estudiada en relación con las situaciones de comunicación, esto es, en
su dimensión de uso social, era necesario identificar y describir los rasgos de
la comunicación lingüística.
4) Los
planteamientos de la denominada teoría de los actos de habla, de
Austin y Searle, y el desarrollo del esquema conceptual que describe los
componentes de la competencia comunicativa.
5) la
publicación del proyecto
Threshold Level, que responde a una necesidad también política, pues estamos
hablando del embrión de lo que se llama hoy la Unión Europea, que se situaba en
la línea de las descripciones
«nocio-funcionales» que constituyeron el primer paso de una corriente
pedagógica en el campo de la enseñanza de lenguas que se conoce como «enfoque comunicativo» y que responde
al objetivo principal de desarrollar procedimientos de enseñanza que reconozcan
la interdependencia de la lengua y la comunicación.
Estamos en un nuevo paradigma que
se fundamenta en:
- una visión de la lengua como
instrumento de comunicación.
- una preocupación por los procesos
cognitivos que puedan hacernos entender el complejo fenómeno del aprendizaje de
las lenguas.
-y una visión humanista que sitúa al alumno en el centro de
las decisiones que han de adoptarse a lo largo del proceso de enseñanza y
aprendizaje.
Por otro lado, Álvaro García
Santa-Cecilia, sobre el Marco de referencia, destaca varios aspectos:
1) el enfoque del que parte el documento está centrado en la
acción en la medida en que considera a los usuarios de la lengua como miembros
de una sociedad que tienen tareas que realizar en un entorno determinado y en
unas circunstancias específicas.
2) el diseño de los
programas, más que del análisis de la lengua en sí, deriva de un análisis de
las necesidades de los alumnos basado en los rasgos sociolingüísticos de la
comunicación
3) la teoría psicolingüística aporta la idea de que el
aprendizaje de lenguas es más efectivo si se pone énfasis en el significado más
que en la corrección formal.
4) influencia de los estudios de las relaciones entre la lengua
y el entorno social, de donde deriva la importancia de hacer consciente al
alumno de la existencia de variedades de la lengua, dialectos y sociolectos en
una comunidad de hablantes.
5) recientemente se ha empezado a desarrollar una psicología más
específica del aprendizaje de lenguas mediante estudios experimentales y
empíricos sobre aspectos relacionados con el uso, el aprendizaje y la enseñanza
de lenguas, el bilingüismo, etc.
6) centro del debate: el concepto de «autonomía». La descripción
de las estrategias que se ponen en juego en la comunicación o durante el
proceso de aprendizaje de una lengua ha abierto una importante vía de reflexión
y se ha convertido en un factor más de obligado tratamiento en los modelos que
describen las relaciones entre lengua, comunicación y aprendizaje.
7) el debate sobre si es posible especificar con antelación los
resultados que puedan lograr los alumnos o si el carácter asistemático e
impredecible de la comunicación es incompatible con las especificaciones de
objetivos de un programa ha estimulado el desarrollo de enfoques y propuestas
centrados en el desarrollo de procesos naturales de aprendizaje que se postulan
como alternativa a los programas construidos sobre la base de objetivos y
contenidos específicos.
Señala el autor que, a partir de
los ochenta, el enfoque educativo de la enseñanza de lenguas comienza a
centrarse en gran medida en los planteamientos que propone la teoría del currículo. La enseñanza de lenguas deja de ser
considerada como un «caso aparte» del currículo escolar y se enfoca en los
planes y proyectos educativos como un ingrediente de peso en la formación
académica de los alumnos. Frente al tradicional planteamiento del «método», en
el que las decisiones son adoptadas antes y al margen de la intervención de los
protagonistas del proceso de enseñanza y aprendizaje, el currículo se basa en
la resolución de los problemas que se suscitan en la práctica de clase e
involucra a los profesores y a los alumnos en la toma de decisiones.
Para
finalizar, y exponiendo su propia duda de cómo será el futuro desarrollo, el
autor sostiene que el Marco de referencia refleja en su modelo descriptivo los
elementos esenciales de las aportaciones de estas tres décadas de cambio en la
enseñanza de lenguas, que podríamos sintetizar en las siguientes grandes
líneas:
- Ampliación del enfoque de los estudios sobre la lengua con el fin de abarcar la dimensión de su uso social y el análisis de los factores, lingüísticos y extralingüísticos, que concurren en la comunicación.
- Énfasis en la idea del papel protagonista que corresponde al alumno con respecto a su propio aprendizaje. Expansión del concepto de «autonomía» para responder a la idea de que el alumno ha de ser cada vez más responsable en la toma de decisiones sobre su desarrollo como persona que aprende una lengua.
- Diversificación de la función del profesor, que ya no es sólo un modelo de actuación lingüística o alguien formado en la metodología necesaria para enseñar la lengua, sino también un mediador que asume la tarea de crear las condiciones adecuadas para favorecer las características y potencialidades de los alumnos y su apertura hacia el aprendizaje de lenguas y la valoración de otras culturas y visiones del mundo.
- Interés por las variables individuales de los alumnos y, en particular, por la dimensión afectiva en la enseñanza de lenguas y su papel en el aprendizaje: estilos de aprendizaje, motivación, transacciones en el aula, procesos interculturales.
- Búsqueda del equilibrio entre la dimensión lingüística y la pedagógica, y énfasis en el currículo como el nexo de unión entre la teoría y la práctica de la enseñanza y el ámbito en el que se adoptan decisiones compartidas por quienes participan en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
En
definitiva, como manifiesta el autor en relación con todo lo anterior, hay que
subrayar constantemente la idea de que aprender una lengua supone un
enriquecimiento, en la medida en que permite adquirir una nueva personalidad
social. Estas ideas están en la base del Marco de referencia, ya de forma
explícita en los elementos que incorpora, ya de forma implícita en las ideas y
valores que lo fundamentan.
MI VISIÓN PERSONAL: me parece muy acertado y didáctico, el recorrido que hace el autor por la enseñanza de las lenguas extranjeras. Me llama la atención que, tras treinta intensos años de debates, todavía no se haya llegado a muchas conclusiones, como parece derivarse del texto leído, aunque siempre es mejor que los procesos estén abiertos que cerrados. Me gustaría mucho que los manuales a los que todavía nos sometemos los estudiantes, al menos los españoles, tuvieran ese enfoque humanitario basado en un alumno autónomo, responsable de su aprendizaje, al tiempo que los currículo tuvieran en cuenta tanto la especificidad personal del aprendizaje del alumnado como sus circunstancias socio-lingüísticas. No sé si hemos llegado a ello, la verdad. Por otro lado, como amante un poco rígida, según me he ido dado cuenta a lo largo de este curso, del español, no sé si sería capaz de darle más valor al significado comunicativo que a la correción lingüística. Ojalá pueda tener tiempo suficiente y armas que me ayuden en esa tarea de convertirme en una profesora bajo los conceptos tan ilusionantes del Marco Europeo de Referencia. Porque no querría que, en esto como en otros muchos aspectos de la vida, pasara lo que mantenía el Gatopardo, y que todo cambiara para no cambiar nada.


